Convivimos con ellos cada día, los adoramos, nos hacen reír… pero a veces también nos dejan pensando: “A ver, Firulais… ¿qué acabo de ver?”
Perros y gatos protagonizan algunas de las conductas más desconcertantes del reino animal doméstico. La buena noticia: casi todas tienen explicación científica. La mejor noticia: también tienen algo de humor natural incorporado, así que vamos a explorarlas desde ambos lados.
1. Amasar mantas
Aunque es típico en gatos, algunos perros también lo hacen. En el caso felino, el comportamiento está muy estudiado: forma parte del “reflejo de amasar” que usan los cachorros para estimular la leche materna y que mantienen en la vida adulta como gesto de confort.
En perros, cuando amasan o “acomodan” mantas suele ser una mezcla de instinto de nido y búsqueda de seguridad.
2. Perseguirse la cola. Además de ser gracioso tiene su porqué.
En muchos perros jóvenes es simplemente juego y excitación: descubren que algo se mueve detrás de ellos y lo convierten en su propio juguete interactivo. A veces también lo hacen cuando están muy contentos o quieren llamar tu atención.
Pero si se persigue la cola de forma muy repetitiva, durante mucho rato o parece que no puede parar, entonces puede ser un signo de ansiedad, aburrimiento, falta de ejercicio o incluso de algún problema físico.
3. Los “zoomies”: esas carreras locas sin explicación aparente
Técnicamente llamados FRAPs (Frenetic Random Activity Periods), son explosiones de energía que sirven para liberar tensión y regular emociones. Lo importante es que, en la mayoría de los casos, los zoomies son totalmente normales y forman parte de su manera de gestionar la energía acumulada.
Eso sí, conviene que el entorno sea seguro: suelos poco resbaladizos, muebles fuera de la “línea de impacto” y, si los episodios son muy frecuentes o descontrolados, revisar si el perro está teniendo suficiente ejercicio físico y estimulación mental en su día a día.
4. Dormir en posiciones imposibles
Panza arriba, patas cruzadas, el lomo torcido como si estuvieran interpretando yoga experimental…
La postura dice mucho sobre ellos:
-
Si duermen boca arriba, se sienten seguros.
-
Si se enroscan, buscan conservar calor.
-
Si se tiran “de lado”, están relajados de verdad.
5. Comer hierba como si fuera un manjar exquisito
Muchos perros la consumen ocasionalmente, y no es “para vomitar”, como se dice, sino un comportamiento normal de los cánidos para añadir fibra o por simple curiosidad gustativa.
6. Traer regalitos que nos dejan sorprendidos
Pueden ser juguetes, calcetines… o animales atrapados. Para el perro, es un acto de compartir un recurso valioso con su familia. En gatos, es aún más ancestral: forma parte del instinto de caza y, en muchos casos, un intento de “enseñarte” a cazar… aunque tú estés más en modo oficina que en modo felino salvaje.
7. ¿Por qué los gatos se meten en cajas, bolsas y huecos imposibles?
Porque para ellos son espacios seguros, reducen el estrés y les ayudan a regular temperatura. Un estudio de la Universidad de Utrecht mostró que los gatos recién llegados a protectoras que disponían de cajas se adaptaban antes y tenían menos indicadores de estrés.
8. Perseguir luces o sombras
Es un comportamiento ligado a su instinto de caza: movimientos rápidos, imprevisibles y pequeños equivalen a “presa”. Mientras no genere frustración excesiva (como luces que no pueden atrapar), es totalmente normal.
9. Lamerte la cara o las manos
En perros suele ser comunicación afectiva: te “gusta”, te reconoce y te calma. En gatos, aunque menos frecuente, es un signo de afiliación social, como cuando acicalan a otros gatos del grupo.
10. Oler zonas poco nobles
Para ellos no es incómodo ni raro: es recopilar información química, como si leyeran un dossier personal sobre el otro perro. Pero también olisquean partes íntimas de las personas creando situaciones a menudo embarazosas si estás en un lugar público, pero que sepas que ese comportamiento es una muestra de lo que te quiere y de la confianza que tiene en ti.
Un mundo que entienden desde otro ángulo
Cuando entendemos estas conductas, la convivencia mejora. Sabemos cuándo una rareza es simplemente un rasgo divertido y cuándo puede avisar de estrés o falta de estímulo. Y, como en cualquier familia, conocer al otro es clave para llevarnos mejor.
Y ya que hablamos de convivencia y bienestar de nuestras mascotas: tener un seguro de mascotas con cobertura ante accidentes o tratamientos veterinarios costosos no solo ayuda económicamente, sino que aporta tranquilidad para centrarnos en lo importante: disfrutar de ellos y sus ocurrencias sin preocuparnos por el “¿y si pasa algo?”.
Si algún día tu perro vuelve a dar esos zoomies por el pasillo como si fuera el héroe de una saga fantástica, o tu gato aparece orgulloso dentro de una caja que parecía físicamente imposible, recuerda esto:
no están siendo raros… están siendo ellos mismos. Están mostrando pequeñas pistas de su mente animal, siempre compleja, siempre fascinante.
Y quizá, después de entender un poco mejor sus excentricidades, descubras que la pregunta no es “¿por qué hacen eso?”, sino “cómo hemos tenido tanta suerte de compartir la vida con ellos”.
Para más información:
El significado de los 60 comportamientos más extraños de los perros
Comportamientos inadecuados en mascotas
Los perros quieren hacerte reír (y la ciencia tiene cada vez más claro para qué)


