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    16/02/2026 (actualizado: 16/02/2026)

    Cómo influyen las nuevas tecnologías en el precio de las reparaciones del coche

    Por qué un golpecito tonto ya no es tan tonto

    Hasta hace poco, un pequeño golpe de aparcamiento se quedaba en chapa y pintura. Hoy, ese mismo golpe puede tocar sensores, cámaras, radares, faros LED o alguna pieza que viene con electrónica integrada. Resultado: la factura sube…, y a veces no por la pieza en sí, sino por todo lo que hay que hacer después para que el coche vuelva a funcionar como debe.

    Cada vez circulan más coches con ayudas a la conducción y electrónica avanzada. Desde julio de 2024,en la UE los vehículos de nueva matriculación ya deben equipar un paquete de sistemas ADAS, lo que acelera que estas tecnologías se conviertan en lo normal en el parque móvil.

    El nuevo coste que antes no existía: calibrar, actualizar, comprobar

    La palabra clave aquí es calibración. Muchos sistemas actuales necesitan reiniciar su posición y parámetros tras una reparación, un cambio de luna o incluso un desmontaje de paragolpes.

    Un ejemplo muy cotidiano: cambiar el parabrisas. Si nuestro coche lleva cámara para mantenimiento de carril, reconocimiento de señales o frenada de emergencia, es frecuente que el proceso no termine al poner la luna: hay que calibrar. Y esa calibración tiene precio.

    En España, Bosch Car Service sitúa de media el coste de una calibración ADAS entre 150€ y 400€, dependiendo del modelo y del tipo de calibración (estática, dinámica o combinada).

    Ese rango ya nos da una pista de por qué dos reparaciones parecidas pueden acabar en presupuestos muy distintos.

    ¿Qué tecnologías encarecen más una reparación?

    1) Las cámaras, radares y sensores: los reyes de la factura sorpresa

    Los ADAS viven donde menos lo imaginas: tras el logotipo delantero, en el parabrisas, en los retrovisores, en el paragolpes, en el portón… Si un golpe toca esa zona, no solo pagas pieza y mano de obra: puedes pagar diagnosis, ajustes y recalibración.

    De hecho, el estudio “El rol de los sistemas ADAS en la reparación de vehículos” apunta que la recalibración de sensores se consolida como la reparación más habitual asociada a estos sistemas, y que el coste de equipamiento y la formación son barreras reales para los talleres.

    Y en el “barómetro” de los talleres, la preocupación es clara: valoran la utilidad de los ADAS, pero recelan de los costes y de la inversión necesaria en equipos de calibración.

    Es decir, no es solo “arreglar”, es “arreglar y dejar fino el sistema para que no falle”.

    2) Faros LED y ópticas inteligentes: cuando un faro ya no es una bombilla

    Los faros actuales (LED, Matrix, adaptativos) son una maravilla…, hasta que toca pagar uno. Muchas ópticas ya no se reparan por piezas; se sustituyen módulos completos y, según el modelo, pueden requerir codificación o ajuste. No hay cifras, ni siquiera aproximadas, porque varían muchísimo según la marca y el modelo, pero el patrón es el mismo: más tecnología integrada = más coste.

    3) Paragolpes hiperocupados: estética + electrónica en el mismo sitio

    Antes el paragolpes era una pieza plástica. Hoy es un panel que puede alojar sensores de aparcamiento, radar, cámaras 360º, incluso elementos aerodinámicos. En un impacto pequeño, además de pintar, quizá haya que sustituir grapas, soportes, sensores… y luego comprobar que todo funcione correctamente.

    4) Conectividad y software: el coche como dispositivo

    Cada vez más averías del coche se diagnostican, y se solucionan, con software: actualizaciones, reprogramaciones, resets, chequeos. Esto no siempre dispara el precio, pero sí añade pasos, tiempo de taller y, sobretodo, dependencia de equipamiento específico.

    5) Materiales y construcción: más complejidad en carrocería

    Algunos modelos usan más aluminio, adhesivos estructurales o soluciones de ensamblaje que requieren procedimientos concretos. Un golpe que antes se resolvía en una bancada y soldando un parche, ahora puede exigir: sustituir una pieza completa, usar remaches adhesivos específicos según el método del fabricante, y medir/chequear tolerancias con más precisión.

    No es mejor o peor, es distinto… y lo distinto suele ser más caro hasta que se estandariza.

    Trucos inteligentes para evitar sorpresas en la reparación

    Aquí van 7 ideas prácticas para los que quieran evitarse sustos:

    1. Pregunta siempre si la calibración está incluida en el presupuesto (y cuál): estática, dinámica o ambas.
    2. Si hay cambio de luna o golpe frontal, pide que te detallen diagnosis + calibración (no te quedes solo en “mano de obra”).
    3. No minimices un aviso en el cuadro tras una reparación (“ya se quitará”): a veces es una cámara desajustada.
    4. Elige un taller que tenga equipos y formación ADAS (muchas veces lo verás en cómo te lo explican).
    5. Si te dan dos presupuestos muy distintos, compara “lo invisible”: ¿uno incluye calibración y el otro no?
    6. En golpes de aparcamiento, revisa si el coche lleva sensores en esa zona (paragolpes, retrovisores).
    7. Guarda informes y facturas: si vendes el coche, tener historial de reparaciones “bien hechas” ayuda más de lo que parece.

    El papel del seguro de coche: cuando la tecnología convierte un roce en “algo más”

    Con este panorama, tiene todo el sentido revisar tu seguro de coche con mentalidad moderna: lunas (y lo que implica la luna), asistencia, taller, daños propios, defensa jurídica, vehículo de sustitución… porque el coste de un incidente pequeño puede subir si afecta a sensores o cámaras.

    No se trata de “asegurar por miedo”, sino de asegurar por realidad: el coche de hoy se repara de formas diferentes al de hace 15 años.

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    Para más información:

    ¿Es la recalibración de ADAS un negocio rentable para los talleres?

    ADAS, más seguridad en carretera y más problemas de mantenimiento: asílo ven los talleres

    Reparación sistema ADAS. Bosch Service

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