Las ruedas son, sin duda, uno de los elementos vitales para nuestra seguridad al desplazarnos por carretera. Son el punto de contacto con la carretera y de ellos depende tanto la tracción como la seguridad y comodidad.
La revolución tecnológica que viven los neumáticos
En 2017, las ruedas están inmersas en una revolución tecnológica absoluta. La inteligencia artificial se ha metido de lleno en el campo de los neumáticos y, en un futuro muy cercano, nos va a sorprender con conceptos, sistemas y aplicaciones que, además de hacer la conducción más segura y cómoda, va a cambiar por completo nuestra idea actual de lo que es un neumático.
Ahora parece que los conceptos de cambiar una rueda o medir la presión de los neumáticos se nos van a quedar obsoletos. Es normal: si continuamente aparecen aplicaciones tecnológicas para hacer un coche más seguro es lógico que le llegue el turno a los neumáticos.
El sistema TPMS para controlar la presión de los neumáticos
Ahora mismo los fabricantes de neumáticos incluyen cierta tecnología que nos permite saber si los neumáticos tienen una presión correcta o no. La mayoría de los coches europeos disponen del TPMS (Sistema de Monitorización de la Presión de los Neumáticos).
Este sistema ya forma parte del equipamiento básico de seguridad. Los hay de diferente alcance. Los más completos, aparte de indicar el neumático que tiene algún problema, ofrecen información sobre la presión y temperatura de las ruedas. Antes teníamos que bajarnos y mirar si teníamos las ruedas bajas. Y eso, si eran conductores avezados e informados, pero la mayoría de los conductores solo miraban la presión cuando salían de viaje.
¿En qué consistirá la revolución tecnológica de los neumáticos?
La revolución tecnológica consistirá en varios aspectos:
1º) Se acabarán los pinchazos. Todas las marcas tienden a fabricar los neumáticos con materiales autorreparables. Por ejemplo, Goodyear trabaja sobre una rueda esférica de tal manera que, si tiene un pinchazo, evitará rodar sobre esa superficie y el material -goma en este caso- creará enlaces moleculares sobre el pinchazo creando otra vez una superficie correcta.
2º) Se adelantará a los problemas. Por ejemplo, si un vehículo que va por delante entra en una superficie mojada, el neumático mandará información que recogerá el nuestro lo que le permitirá cambiar el perfil para adecuarse al pavimento mojado.
3º) Los neumáticos no tendrán aire. Hankook en vez de aire utiliza poliuretano muy resistente, aunque en sus pruebas no puede pasar de 130 km /h pero nos imaginamos que desarrollarán otro prototipo que soporte velocidades más altas. Michelín trabaja también en este sentido y con prototipos que ya han sido probados en carretera, aunque ahora mismo solo lo están instalando en vehículos agrícolas y espaciales.
Continental ha desarrollado una rueda con un disco perimetral específico para los coches eléctricos. La principal novedad es que los frenos están dispuestos al revés.
Los neumáticos Continental están aportando mucha tecnología a este campo con sus aplicaciones ContiSense y ContiAdapt
ContiSense se basa en el desarrollo de compuestos de caucho conductores de electricidad que permiten enviar señales eléctricas desde un sensor en el neumático a un receptor en el automóvil. Los sensores de caucho monitorizan continuamente la profundidad y la temperatura de la banda de rodadura.
ContiAdapt puede modificar el tamaño de la huella de contacto -es decir, la superficie que se agarra a la carretera- según las condiciones que existan en la carretera -lluvia, zonas irregulares, resbaladizas o normales- lo que lo convierte en un factor decisivo para la seguridad.
Y no solo para la seguridad sino también para el confort e, incluso para el ahorro porque puede combinar una huella de contacto más pequeña con una alta presión de los neumáticos lo que se traduce en una resistencia a la rodadura más reducida. Así se obtiene una conducción energéticamente eficiente en carreteras sin irregularidades y con asfalto seco. Pero si combina una huella de contacto más grande con una menor presión de los neumáticos se conseguirá un agarre perfecto en carreteras con pavimento deslizante.
El sistema también permite presiones de los neumáticos por debajo de 1 bar para ayudar a sacar el vehículo de su plaza de aparcamiento en condiciones de nieve profunda, por ejemplo, o atravesar un peligroso tramo de hielo. Como podemos ver, el futuro del neumático pasa por conceptos con los que no estamos nada familiarizados. Según vemos, la parte positiva es que toda la información la tendremos en nuestro ordenador de a bordo o en nuestro Smartphone, lo que nos simplificará mucho la conducción, aunque los que han conocido las ruedas recauchutadas de los años 50 y 60 lo más seguro es que todos estos avances le suenen a chino.
A todos nos parecerá un incremento de seguridad muy importante y que deseamos que se integre de serie en los coches cuanto antes.
Actualización del post ¿En qué quedó la “revolución tecnológica” del neumático ocho años después?
Echando la vista atrás -de 2017 a 2025- la realidad es que se han cumplido buena parte de esas promesas, pero no todas.
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Neumáticos sin aire (airless):
Michelin presentó oficialmente en 2019 su prototipo Uptis, fabricado con materiales compuestos y estructura alveolar. En 2023 comenzó a probarlo en flotas de coches eléctricos en Estados Unidos y Asia, con planes de comercialización a partir de 2025.
Promesa de 2017 parcialmente cumplida: ya existen, pero aún no son de uso general.
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Neumáticos con sensores y conectividad (smart tyres):
Continental, Pirelli y Bridgestone comercializan modelos capaces de enviar información de presión, temperatura y desgaste directamente al sistema del vehículo. El TPMS ahora es obligatorio en todos los coches nuevos vendidos en la UE desde 2014, y la nueva generación de sensores integra incluso datos sobre agarre o estado del asfalto.
Pirelli ha ido más allá con su tecnología Cyber Tyre, capaz de comunicarse con otros coches y sistemas de asistencia a la conducción (ADAS).
Promesa cumplida: la conectividad ya forma parte del equipamiento estándar.
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Materiales autorreparables:
Aunque en 2017 parecía inminente, los neumáticos “que se curan solos” siguen siendo experimentales.
Promesa aún pendiente.
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Adaptabilidad al terreno:
Los conceptos ContiSense y ContiAdapt de Continental siguen siendo referencias. Hoy se utilizan variantes de esta tecnología en los sistemas de suspensión inteligente y gestión de tracción de algunos vehículos eléctricos, aunque no con el mismo nivel de autonomía que se preveía.
Promesa parcialmente cumplida: la adaptación existe, pero en el coche, no dentro del neumático.
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Sostenibilidad y reciclaje:
Este punto, apenas mencionado en 2017, es hoy una prioridad. Marcas como Michelin, Hankook o Bridgestone desarrollan neumáticos fabricados con materiales reciclados y biológicos, y la UE trabaja en normativas para reducir las microfibras de caucho que generan contaminación.
Nuevo eje de innovación: la sostenibilidad ha tomado el relevo de la pura tecnología.
En definitiva, la revolución de los neumáticos no ha llegado en un solo golpe, sino por etapas.
Las ruedas que hoy usamos ya “piensan”, “hablan” y se anticipan a los riesgos, aunque aún no se reparen solas ni eliminen del todo los pinchazos. Pero el salto está más cerca que nunca: el neumático inteligente ya no es ciencia ficción, sino el siguiente paso hacia una conducción más segura y sostenible.
Y, como siempre, por muy avanzada que sea la tecnología, la seguridad empieza en el mantenimiento y en contar con un buen seguro de coche que cubra los imprevistos de la carretera.
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