Cuando decidimos compartir nuestra vida con una mascota, asumimos una gran responsabilidad. Porque tener una mascota no es solo alimentarla, sacarla a pasear o llevarla al veterinario de vez en cuando. Cuidar bien de un animal implica algo más profundo: anticiparse a sus necesidades, ofrecerle un entorno seguro y, sobre todo, estar preparados para lo inesperado.
El cuidado empieza en el día a día
El bienestar de una mascota se construye desde las pequeñas rutinas, por eso es importante comprobar si estás cuidando bien de su alimentación y de su higiene.
En primer lugar, no todos los piensos son iguales, y lo que le funciona a un cachorro activo no es lo mismo que necesita un perro mayor o un gato con sobrepeso. Una alimentación equilibrada, adaptada a su edad, tamaño y necesidades específicas, es fundamental para la salud y vitalidad de tu mascota.
La prevención también incluye mantener una buena higiene. Por eso es importante que cepilles y bañes a tu mascota con la frecuencia adecuada a su raza y nivel de actividad, ya que si lo bañas demasiado puedes dañar la capa grasa protectora de su piel y si lo bañas poco puede acumular bacterias y parásitos. Recuerda prestar atención a sus orejas, su piel, sus dientes o sus uñas, ya que éstas pueden ayudarte a detectar a tiempo si algo le ocurre a tu perro o gato.
Prevenir antes que curar
Una mascota necesita, igual que nosotros, atención médica regular. Esperar a que surjan síntomas evidentes para acudir al veterinario puede poner en riesgo su salud. Contar con un veterinario de confianza, aplicarle las vacunas correspondientes y realizar revisiones periódicas es una de las claves para cuidar bien de un animal. Ten en cuenta que muchas enfermedades no presentan síntomas visibles hasta que están avanzadas, y una consulta anual puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo o una urgencia complicada.
Además, es fundamental que estés atento a los pequeños cambios en su comportamiento: apatía, vómitos, falta de apetito o cualquier señal que indique que algo no va bien.
Un entorno seguro también se educa
Cuidar de tu mascota también implica mantenerla segura. Asegúrate de que en casa tu perro o gato tenga un entorno libre de riesgos, objetos peligrosos o productos tóxicos. En la calle, recuerda que usar la correa, conocer su temperamento o prevenir situaciones conflictivas con otros animales también es protegerle.
Además, como dueño, debes saber cómo responder si tu mascota causa daños a otras personas, animales o propiedades, ya que tienes responsabilidades legales. Conocer los deberes que conlleva la tenencia responsable es esencial para que puedas vivir con tranquilidad con tu mascota.
Proteger también es asegurar
Por mucho que cuidemos a nuestros animales, siempre puede surgir un accidente, una enfermedad, una urgencia nocturna o incluso un incidente con terceros. En esas situaciones, contar con un seguro para mascotas no solo te ayudará a cubrir gastos inesperados, sino que también te ofrecerá la seguridad de que tu mascota estará protegida ocurra lo que ocurra.
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