Uno de los grandes retos de la seguridad vial se centra en reducir al máximo los atropellos. En ese sentido, las ciudades han incorporado pasos de peatones mejor iluminados, semáforos más visibles y medidas para reducir la velocidad. Además, la industria automovilística ha implementado sistemas capaces de detectar a una persona y frenar automáticamente. Sin embargo, los datos muestran que todavía queda mucho por hacer.
Según datos de la DGT, en 2024 fallecieron 320 peatones en España. Además, 1.775 resultaron heridos hospitalizados y 11.290 sufrieron lesiones que no requirieron hospitalización.
El 65% de los peatones fallecidos perdió la vida en vías urbanas. No obstante, los atropellos ocurridos en carretera presentan una gravedad proporcionalmente mucho mayor debido, entre otros factores, a la velocidad de los vehículos: el índice de letalidad fue del 13,68 en vías interurbanas, frente al 1,65 registrado en ciudad.
Las ciudades a 30 km/h reducen las consecuencias de los atropellos
Ya se sabe de la importancia que tiene la velocidad en un atropello y en la gravedad de ese atropello. Cuanto más rápido circula un vehículo, mayor es la distancia necesaria para detenerlo y más violento resulta el impacto.
Desde mayo de 2021, el límite de velocidad en las calles con un único carril por sentido es de 30 km/h. En las vías con plataforma única de calzada y acera se establece en 20 km/h, mientras que las calles con dos o más carriles por sentido mantienen, con carácter general, el límite de 50 km/h.
El Real Decreto 970/2020, que introdujo estos límites, señala que el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello se reduce como mínimo cinco veces cuando el vehículo circula a 30 km/h en lugar de a 50 km/h.
Los primeros resultados son positivos. De acuerdo con los datos de la DGT, entre 2019 y 2024 los peatones fallecidos en ciudad descendieron más de un 16%. Aun así, los atropellos continúan siendo la primera causa de muerte por siniestro vial en las ciudades.
Pasos de peatones más seguros e inteligentes
La iluminación, la visibilidad y el diseño de la vía también resultan esenciales. Algunas localidades utilizan pasos de peatones inteligentes con sensores que detectan la presencia de una persona y activan luces LED en la calzada o en las señales verticales. Estos sistemas pueden ser especialmente útiles por la noche o en lugares donde la lluvia y la niebla reducen la visibilidad.
También se emplean pasos elevados, bandas transversales, semáforos con iluminación a nivel del suelo, ampliaciones de acera y plataformas únicas. El objetivo común es conseguir que el conductor advierta el cruce con suficiente antelación y reduzca la velocidad.
Estas mejoras son especialmente importantes para las personas mayores. En 2024, el 65% de los peatones fallecidos en vías urbanas tenía más de 64 años. Por eso, los cruces deben ofrecer tiempos semafóricos adecuados, recorridos accesibles, buena iluminación y zonas de espera seguras.
El frenado automático ya es obligatorio en los coches nuevos
La tecnología de los vehículos ha experimentado uno de los avances más importantes. El sistema avanzado de frenado de emergencia, conocido como AEB, utiliza cámaras, radares u otros sensores para vigilar la parte delantera del vehículo.
Cuando identifica un riesgo de colisión, primero alerta al conductor. Si este no reacciona a tiempo, el sistema puede activar automáticamente los frenos para evitar el impacto o reducir su gravedad.
Esta tecnología ya no es una característica reservada a determinados modelos. Desde julio de 2024, los turismos y furgonetas nuevos comercializados en la Unión Europea deben incorporar frenado automático de emergencia, junto con otros sistemas avanzados de ayuda a la conducción.
Además, desde el 7 de julio de 2026, los turismos y furgonetas nuevos deben contar con una versión avanzada capaz de detectar también peatones y ciclistas.
El AEB puede evitar algunos atropellos y mitigar otros, pero no convierte al vehículo en autónomo ni sustituye la atención de la persona que conduce. La suciedad en los sensores, una visibilidad deficiente o una aparición repentina pueden limitar su capacidad de respuesta.
El móvil, un factor de riesgo al caminar y conducir
Las distracciones afectan tanto a conductores como a peatones. Mirar una pantalla reduce la atención sobre el tráfico, retrasa las reacciones y puede llevar a iniciar un cruce sin comprobar adecuadamente el entorno.
Según un estudio de la DGT, uno de cada tres peatones utiliza el móvil siempre o con frecuencia mientras camina. Más del 35% reconoce usarlo, con distinta frecuencia, incluso al atravesar pasos regulados por semáforo.
La recomendación es sencilla: guardar el teléfono antes de cruzar, respetar los semáforos y comprobar que los vehículos se han detenido. Por su parte, el conductor debe aproximarse a los pasos de peatones a una velocidad que le permita reaccionar ante cualquier imprevisto.
Tecnología y prevención
Reducir los atropellos exige combinar calles seguras, vehículos mejor equipados y comportamientos responsables. Ninguna de estas medidas resulta suficiente por separado: los sistemas de ayuda pueden fallar, los peatones pueden cometer errores y hasta el conductor más atento puede encontrarse ante una situación inesperada.
Por eso, conviene revisar periódicamente el seguro de coche y conocer sus coberturas. Aunque el seguro no evita un siniestro, ofrece protección frente a sus consecuencias y permite afrontar con mayor seguridad la responsabilidad y la asistencia derivadas de un accidente.
La tecnología puede intervenir en décimas de segundo, pero la prudencia sigue siendo la primera herramienta para evitar atropellos.
Para saber más:
Consejos para convivir en la ciudad y evitar atropellos
El sencillo truco de la DGT para peatones que reduce el riesgo de ser atropellados


