Un golpe con el coche nunca llega en buen momento. Puede ocurrir al salir de un aparcamiento, en una rotonda, en un semáforo, al cambiar de carril o en una maniobra aparentemente sencilla. Muchas veces no hay heridos ni daños graves, pero sí aparece una mezcla bastante humana de nervios, prisa, enfado y dudas: ¿qué tengo que hacer ahora?, ¿llamo a la policía?, ¿relleno el parte?, ¿hago fotos?, ¿firmo, aunque no esté de acuerdo?
El parte amistoso de accidente, también llamado declaración amistosa, existe precisamente para ordenar ese momento. No evita el golpe, claro, pero ayuda a dejar constancia de lo ocurrido de una forma clara para que las aseguradoras puedan tramitar el siniestro. El problema es que muchos conductores solo se acuerdan de él cuando ya están en plena calle, con los dos coches mal aparcados, alguien tocando el claxon detrás y el otro conductor diciendo que tiene mucha prisa.
Por eso conviene saber antes cómo funciona. No hace falta aprenderse un manual, pero sí tener claras unas cuantas ideas básicas.
Lo primero no es el papel: es la seguridad
Antes de rellenar cualquier documento, hay que asegurarse de que no existe riesgo para las personas ni para otros vehículos.
En un golpe leve sin heridos, esto significa apartar los vehículos si es posible y seguro, señalizar la situación y evitar permanecer en una zona de riesgo. Si hay heridos, si el accidente bloquea una vía peligrosa o si existe cualquier duda sobre la gravedad de la situación, lo prudente es llamar al 112.
Una vez controlada la seguridad, ya sí llega el momento de documentar el accidente.
Cuando conviene rellenar un parte amistoso
El parte amistoso está pensado, sobre todo, para accidentes leves entre dos vehículos en los que ambos conductores pueden intercambiar sus datos y describir lo ocurrido. Funciona mejor cuando hay acuerdo sobre los hechos básicos: dónde ha sido el golpe, qué vehículos estaban implicados, qué maniobra hacía cada uno y qué daños se aprecian.
Si hay desacuerdo importante, si intervienen más vehículos, si uno de los conductores se niega a facilitar datos o si hay daños personales, conviene actuar con más cautela y pedir ayuda a la autoridad competente o consultar cuanto antes con la aseguradora.
También existe una alternativa digital: la aplicación Declaración IDEA, impulsada dentro del sector asegurador, permite enviar el parte acordado entre los conductores a las aseguradoras responsables. Según la propia web de la aplicación, el sistema remite automáticamente la declaración a las compañías de ambos implicados.
Qué datos no deben faltar
El parte amistoso parece sencillo, pero tiene muchas casillas. Lo importante es no dejarse llevar por la prisa. Un documento incompleto puede retrasar la tramitación o generar dudas después.
Hay varios datos básicos que deben aparecer siempre: fecha, hora y lugar del accidente; datos de los conductores; matrículas; vehículos implicados; aseguradoras; número de póliza; daños visibles; circunstancias del accidente; croquis; y firma de los conductores si existe acuerdo. Es muy conveniente llevar siempre un parte amistoso en la documentación del vehículo y pedirlo a la compañía si no se tiene.
Un error habitual es rellenar solo los datos personales y olvidarse de las circunstancias del accidente. Es decir, marcar mal o no marcar las casillas que indican si un coche salía de un aparcamiento, cambiaba de carril, giraba, estaba parado, circulaba por una rotonda o golpeó por detrás a otro vehículo. Esas casillas son muy importantes porque ayudan a reconstruir lo ocurrido.
El croquis no tiene que ser bonito, tiene que entenderse
Lo peor no es dibujar mal; lo peor es dibujar algo confuso. Un croquis sencillo, con flechas y vehículos identificados como A y B, puede ser mucho más útil que un dibujo lleno de detalles que nadie entiende.
También es importante revisar que lo escrito y lo dibujado no se contradigan. Si en las casillas se indica que un vehículo cambiaba de carril, pero en el croquis parece que estaba parado, pueden surgir problemas de interpretación.
Fotos: el complemento que puede evitar muchas dudas
Conviene hacer fotos generales de la posición de los vehículos, de los daños de cada coche, de las matrículas, de las señales cercanas y del entorno. Si hay marcas en el suelo, cristales, piezas desprendidas o una señal de tráfico relevante, también conviene fotografiarlas.
Firmar no significa aceptar cualquier cosa
La firma del parte amistoso es importante. Antes de firmar, hay que leerlo con calma. Firmar significa que ambos conductores aceptan que los datos reflejados en el documento son los que se van a comunicar a las aseguradoras. Por eso no conviene firmar un parte con casillas mal marcadas, datos incompletos o una versión con la que no se está de acuerdo.
Si no hay acuerdo, es mejor no forzar la situación. Se pueden intercambiar datos, hacer fotos, anotar testigos si los hay y contactar con tu aseguradora para recibir orientación. O bien, comunicar el siniestro lo antes posible. Porque un buen seguro de coche a medida, un seguro de moto o seguro de bicicletas no solo sirve para reparar daños, sino también para orientar al conductor, resolver dudas, tramitar la documentación y evitar que un golpe aparentemente sencillo se convierta en una cadena de problemas.
La clave es sencilla: primero seguridad, después calma y, por último, documentación clara. Un parte bien rellenado no cambia lo ocurrido, pero puede facilitar mucho todo lo que viene después.


