Mucha gente piensa que, cuando llega el verano, a los perros y gatos hay que ponerles los antiparasitarios. Pero la realidad es que, en nuestro país, el riesgo de estos parásitos se puede extender durante más tiempo. Y dependiendo del estilo de vida de tu mascota, y la zona en la que esté, la prevención puede ser necesaria todo el año, como afirma la Organización Colegial Veterinaria de España.
Por lo tanto, es imprescindible saber cuándo aumentan los riesgos, cuándo se debe vigilar especialmente a los perros y gatos y cuáles son los errores más típicos.
A partir de este mes suelen darse condiciones más favorables para pulgas y garrapatas en muchas zonas: más paseos y más largos, más parques, más campo, más terrazas con perro, etc. Pero el punto más útil no es memorizar un mes exacto, sino entender tu escenario:
Las guías veterinarias recuerdan que los antiparasitarios no se usan solo cuando aparece el bicho, sino de dos maneras: de forma preventiva, para evitar que pulgas y garrapatas se instalen, y de forma terapéutica, cuando ya hay un problema (picor, pulgas visibles, garrapatas pegadas o incluso infestación en casa) y hay que cortarlo cuanto antes.
Error clásico. Las pulgas pueden entrar con ropa, visitas o por otras mascotas. Y el gato, como se acicala, puede esconder el problema hasta que ya hay una infestación en casa.
Cuando ves pulgas, a veces ya hay parte del ciclo en el entorno. La prevención funciona mejor antes del pico.
Si hay pulgas, muchas veces el verdadero campo de batalla es la casa: aspirado a fondo, lavado de textiles, y seguir las pautas del veterinario. Si no, entras en un bucle.
En gatos, esto es crucial: si se lame el producto, además de ser menos eficaz, puede dar problemas. En perros, también: separar bien el pelo y aplicar sobre piel.
Algunos productos pierden eficacia si bañas justo antes o después. No hay una regla universal: depende del antiparasitario. Aquí manda la ficha técnica y el criterio veterinario.
A veces el cambio es correcto… pero que te lo marque el veterinario, no alguien que hayas visto en las redes sociales, no todo vale para todas las mascotas.
Aceites, calor, vaselina… mala idea. Si hay una garrapata adherida, la recomendación sanitaria más segura es retirarla con pinza fina, agarrando lo más cerca posible de la piel y tirando con presión constante, sin retorcer ni aplastar.
Las guías veterinarias recalcan que el control de ectoparásitos debe ser racional y adaptado al animal y al entorno.
Las pulgas y garrapatas son el ejemplo perfecto de gasto tonto que se convierte en gasto serio: consultas repetidas, dermatitis complicadas, etc. Por eso, además de la prevención, a mucha gente le compensa tener un seguro de mascotas que ayude con los costes veterinarios cuando el problema se alarga o se complica y que el bolsillo no sea el freno.
Para más información:
Control de ectoparásitos en perros y gatos
Guía de actuación ante la picadura de una garrapata
Enfermedades transmitidas por garrapatas