El sector asegurador ha desarrollado una app que permite calcular las indemnizaciones a las que tienen derecho las víctimas de siniestros al volante. Se llama App BAREMO y está disponible desde principios de 2016 para todo tipo de dispositivos informáticos y sistemas operativos.
Es una aplicación para mitigar el infortunio. Un programa para sobrellevar el dolor que genera un accidente de tráfico. Ya se trate de una lesión o de la pérdida de un ser querido.
BAREMO tiene como objetivo facilitar la aplicación del llamado baremo de automóviles. En 2016, entró en vigor un nuevo sistema para calcular las indemnizaciones pagaderas por accidentes de circulación.
El Baremo es el sistema legal que se usa para valorar daños personales en accidentes de circulación: lesiones temporales, secuelas, fallecimiento, perjuicios particulares, gastos, etc. Su marco de referencia es la Ley 35/2015, que reformó el sistema para hacerlo más completo (por ejemplo, incorporando conceptos y criterios que antes quedaban peor resueltos).
Y aquí está lo importante para el conductor “de a pie”: las cuantías se actualizan periódicamente y se publican de forma oficial. Por ejemplo, la Resolución de 12 de marzo de 2025 hizo pública la actualización de cuantías (2,8%) y enlaza a las tablas indemnizatorias vigentes.
La App ha sido desarrollada por la firma informática TIREA y financiada por las entidades aseguradoras a través de UNESPA. Todo el proceso ha sido comprobado y verificado por un comité asesor compuesto por representantes de las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), las propias aseguradoras, así como TIREA y UNESPA.
La aplicación se encuentra a disposición de cualquier persona y puede ser descargada de manera gratuita desde las tiendas Google Play y App Store, así como desde la web de UNESPA.
El programa resulta de especial interés para aquellas personas que, ya sea por razones profesionales o personales, tienen relación con los accidentes de tráfico. Este es el caso, por ejemplo, de los jueces, los abogados, los médicos y otros profesionales sociosanitarios, el personal de entidades aseguradoras, los académicos e investigadores ligados a la seguridad vial y, por supuesto, las propias víctimas de los siniestros y sus familiares.