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Entierro o incineración: así están cambiando las despedidas en España

Escrito por MMT Seguros | 8 / junio / 2026

Durante mucho tiempo, en España la despedida de un ser querido siguió un esquema bastante reconocible: velatorio, ceremonia religiosa, entierro y visitas posteriores al cementerio en fechas señaladas. Sin embargo, esa forma tradicional de despedirse está cambiando.

Un cambio que ya se ve en la Radiografía del sector sanitario realizado por la patronal PANASEF, que indica que, en 2025, la incineración superó a la inhumación en España: el 50,11 % de las personas fallecidas en 2024 fueron incineradas, frente al 49,89 % que recibieron sepultura.

Por qué crece la incineración

La incineración ofrece a algunas familias una solución más sencilla desde el punto de vista logístico. No exige necesariamente una sepultura tradicional, puede facilitar el traslado de las cenizas y permite organizar homenajes más flexibles. En las grandes ciudades, además, el espacio en los cementerios y el ritmo de vida urbano han influido en esta tendencia.

También influye el coste del fallecimiento. Un funeral puede suponer un gasto importante para una familia, especialmente cuando se organiza con poco margen de tiempo. La OCU estimaba en 2023 que un entierro sencillo tenía un coste medio de 646 euros solo en servicios de cementerio, mientras que una incineración se situaba de media en 547 euros en ese apartado concreto. Aun así, conviene matizar: el precio final depende de muchos elementos, como tanatorio, féretro, ceremonia, traslados, flores, esquelas, tasas municipales o servicios adicionales. Al final, puede estar en los 3.600 euros y la cremación algo menos.

Tradición, religión y nuevas sensibilidades

La tradición sigue pesando, y mucho. Para muchas familias, el entierro continúa siendo la forma más común. Puede haber motivos religiosos, emocionales o simplemente familiares: una sepultura compartida, un panteón, el deseo de visitar un lugar físico o la costumbre de reunirse en el cementerio en determinadas fechas.

La religión también sigue presente en muchas despedidas, aunque no siempre de la misma manera. PANASEF recogía en su informe de 2025 que, en relación con las ceremonias de despedida, el 86 % de los servicios incluyeron una ceremonia religiosa, principalmente católica, mientras que el 14 % fueron ceremonias laicas.

Al mismo tiempo, cada vez hay más despedidas civiles, ceremonias con música elegida por la familia, vídeos, lecturas personales, fotografías o pequeños homenajes que cuentan quién fue esa persona. Muchas familias buscan una despedida más cercana, menos protocolaria y más conectada con la biografía del fallecido.

Despedidas más sencillas y personales

Otro cambio importante es la búsqueda de sencillez. No todas las familias quieren una ceremonia larga o muy formal. Algunas prefieren un acto íntimo, con pocas personas, centrado en el recuerdo y no tanto en el ritual. Otras, en cambio, desean mantener una despedida más tradicional, pero introduciendo elementos personales: una canción, unas palabras de los nietos, una fotografía especial o un objeto simbólico.

La personalización no elimina el dolor, pero puede ayudar a que la despedida resulte más humana. En momentos así, pequeños detalles adquieren mucho valor.

La importancia de hablarlo antes

Uno de los grandes problemas cuando fallece una persona es que la familia tiene que tomar muchas decisiones en muy poco tiempo. Entierro o incineración, ceremonia religiosa o civil, tanatorio, traslado, flores, esquela, lugar de descanso… Y todo ello en un momento emocionalmente muy difícil.

Por eso, cada vez más personas consideran útil dejar expresadas algunas preferencias. No hace falta convertirlo en una conversación incómoda ni cerrar todos los detalles. A veces basta con decir qué opción se prefiere, si se desea una ceremonia sencilla o si hay algún aspecto importante que la familia debería conocer.

Hablar de estas cuestiones no significa ponerse dramático. Al contrario: puede ser una forma de cuidar a quienes se quedan. Cuando la familia sabe qué quería la persona fallecida, las decisiones son menos pesadas y hay menos dudas entre los allegados.

El papel del seguro de decesos

En este contexto, el seguro de decesos sigue teniendo un papel muy relevante en España. Según los datos de UNESPA, al cierre de 2024, el 45,6% de la población española contaba con un seguro de decesos, lo que equivale a 22,3 millones de personas. Es una cifra que ayuda a entender hasta qué punto este producto forma parte de la cultura familiar española.

Su utilidad no está solo en cubrir el coste del sepelio. También puede ayudar en la organización del servicio funerario, los trámites, el traslado, la coordinación con la funeraria y la orientación a la familia. En un momento de duelo, esa parte práctica importa mucho: saber a quién llamar, qué documentos hacen falta y qué pasos hay que seguir puede aliviar una carga considerable.

Además, en una sociedad donde las despedidas son cada vez más diversas, disponer de un seguro de decesos familiar puede facilitar que determinadas preferencias se respeten y que la familia cuente con acompañamiento para tomar decisiones.

Lo importante es que el cambio ya está aquí. España mantiene muchas tradiciones, pero también incorpora nuevas formas de decir adiós. Despedidas más sencillas, ceremonias más personales y decisiones tomadas con algo más de previsión. Porque, al final, despedirse no consiste solo en cumplir un trámite. Es una manera de honrar una vida y de acompañar mejor a quienes continúan.

 

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