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La “caída tonta” en moto: el accidente a baja velocidad que más duele (y cómo evitarlo)

Escrito por MMT Seguros | 12 / febrero / 2026

Les ha pasado a muchos moteros: ir tranquilamente, a muy baja velocidad, por ejemplo, buscando un sitio para aparcar, sale un coche de un estacionamiento, accionamos el freno… y nos vemos tumbados en el suelo. O incluso con la moto parada: no apoyamos bien el pie y nos caemos con la moto encima.

El resultado de estas acciones (y de otras parecidas) suele ser leve, pero duele moralmente. Y, en el caso de que la mala suerte te pille, puede darte también un susto en el tobillo o la muñeca. 

Por qué estas caídas tontas en moto son tan frecuentes

La causa principal es la que acabamos de contar: la poca atención. En estas situaciones vamos “en automático”, y la moto a baja velocidad no perdona.

Además, se juntan varios factores típicos:

  • Superficies traicioneras: pintura, metal, gravilla, combustible, etc.

  • Maniobrar con la moto inclinada o accionar el freno en el momento equivocado.

  • Cero márgenes de corrección: en décimas de segundo ya estás en el suelo. 

7 escenarios típicos de caídas tontas (y una recomendación para cada uno)

1) Pasos de cebra, líneas pintadas, flechas… (sobre todo en mojado)

Las señales horizontales, con agua o humedad, son un verdadero peligro para las motos. Para conducir con lluvia, lo importante es la suavidad, evitar brusquedades y llevar neumáticos en buen estado. Traducido a lenguaje motero: si ves pintura mojada, que salte la alarma

2) Tapas metálicas, rejillas y rampas de garaje

La mezcla de humedad con polvo fino encima de una superficie metálica forma parte del repertorio de las caídas tontas. Como las tapas y rejillas suelen ser cortas, lo ideal es pasarlas recto y sin brusquedad.

Si sospechas que vas a tener que detenerte, frena con antelación antes del metal. Y si ya estás encima, evita sustos: moto lo más recta posible y todo suave (y, si puedes, mejor terminar la frenada después). 

3) Rotondas con gravilla

Vas por una rotonda con escultura y suelo “decorado” con gravilla… y se convierte en un dolor de cabeza. La rotonda junta frenada, giro, coches a los lados y, sobre todo, gravilla que casi nunca se ve.

Aquí la solución es entrar con margen, elegir una trazada limpia y mantener la suavidad sin entorpecer el tráfico. 

4) Giros de 180º y maniobras de aparcamiento

A veces hacemos un giro de 180º para volver por donde veníamos, muy despacio y con el manillar girado. Es delicado porque a baja velocidad la moto no se estabiliza sola: un fallo mínimo (freno delantero con la dirección girada, cortar gas, arena) puede tirarte.

Y al aparcar pasa algo parecido: giros muy cerrados, moverla hacia atrás con los pies o poner el caballete pueden descontrolarla si resbalas o te aceleras. Con parar unos segundos y planear la maniobra, casi siempre se evita el susto. 

5) Arranque en cuesta (y con pasajero)

En cuesta la moto se desestabiliza más porque se combinan poca velocidad, gravedad y una coordinación fina de freno y aceleración (y embrague si lo hay).

Para arrancar: sujétala con el freno trasero, mira hacia arriba y acelera de forma progresiva. Con embrague busca el punto; en automática evita el golpe de gas. Cuando notes que empuja, suelta el freno trasero poco a poco y sube recto sin tocar el freno delantero. Con pasajero o carga, lo mismo, pero aún más suave y con más margen. 

6) “Me vio… pero no me vio”: el coche que invade tu espacio en ciudad

Me vio… pero no me vio” significa que un conductor te mira, pero no te registra como riesgo (por distracción, prisas…). Entonces invade tu espacio: sale de un stop, cambia de carril o se mete en una rotonda como si no estuvieras.

A veces ni te toca: el susto te obliga a frenar o esquivar en mala posición y ahí llega la “caída tonta”. Para reducirlo, ponte en una zona visible (sin ir escondido en el punto ciego), deja distancia para reaccionar suave y conduce con la idea saludable de que no siempre te ven

10 hábitos que reducen muchísimo estas caídas a baja velocidad

  1. Neumáticos al día (presión y dibujo): es tu contacto con el mundo.

  2. Suavidad como norma: frenar, girar y acelerar sin “hachazos”.

  3. En mojado, baja un punto el ritmo y aumenta distancias.

  4. Evita pintura y metal cuando puedas (o cruza recto y sin frenar).

  5. Mira lejos: donde miras, vas.

  6. Maniobras lentas = control: embrague fino + freno trasero + cuerpo relajado.

  7. No apures en rotondas: elige trazada limpia, sin prisas.

  8. Anticipa a los demás (y no des por hecho que te han visto).

  9. Practica 10 minutos al mes: giros cerrados, frenadas progresivas, equilibrio.

  10. Equipo puesto también “para ir a por pan”: muchas caídas tontas pasan a dos calles de casa. 

En estos casos, el seguro de tu moto también pinta mucho

Las caídas a baja velocidad suelen romper lo típico: manetas, retrovisores, intermitentes, tapas, escape… y a veces te dejan tirado por una tontería. Tener un seguro de moto bien planteado (responsabilidad civil, asistencia, etc.) no evita la caída, pero sí evita que el “resbalón” se convierta en un agujero en el mes. 

 

Para más información:

Lesiones comunes en accidentes de moto a baja velocidad

Cómo evitar caídas tontas

Adiós a las caídas tontas en moto